Rastafaris

May 18, 2008

Otra vez Bob Marley, que ha llamado a mis pensamientos para descubrirse un poco más. Me pregunto qué querrá..
Me siento y le escucho, porque en escuchar esta la clave,
Todos tenemos algo que decir.

Él viene con un mensaje de fuego, de fuerza, de poder.
Ellos y sus rastas, con su Ley de corazones, y su hilo de unión.

Es bonito conocer otras culturas, me dice Bob. Y yo, asiento.
Comprendo que todos nos creemos poseedores de la llave, queremos encontrar una verdad, y la encontramos.
Aquí, se llama Verdad, allí también.
Nos entregamos a obras con líderes,
porque necesitamos una fuente, de donde beber la energía…

“Así es” añade de nuevo Bob, así es.
Me gustas, le respondo. Me gustáis.
Y entiendo vuestra historia.

Y transcribo mis recuerdos con un guiño más,
Siempre huele igual, huele a amor.
El amor debe ser la clave de cualquier evolución,
porque ¿qué clase de cosa puede elevar el miedo?

Saber, Sentir, Sobreponerse, Suponer, Saborear, al final…Saber.

Kissing You

May 17, 2008

Hoy, al escuchar esta canción he vuelto a sentir esos latidos de mis inocentes 16
Siempre admirando ese cuartel de magia que trae consigo el amor..
A veces te reencuentras con un amor perdido
será un escalofrío?


Cómo llenarte, soledad.

May 16, 2008

Los estrenos nos renuevan.
Estrenar camisa, o estrenar mantel.
Estrenar un viernes, una sonrisa, y estreno de besos.
Estrenar es descubrir, renovar y desgastar la novedad.

Hoy, como ayer estoy de estreno.
Estreno hogar, casa que conquistar.
La miro, y me mira, dejando atrás paredes que guardan secretos,
descubriéndonos conceptos nuevos.

Estrenando desde abril este, mi primer nido en solitario.
El primero elegido, el primero en encontrarme en soledad, como dice Arjona.

Estos días el tiempo se escurre por el hueco de la puerta,
y se acerca para acariciarme…A veces, me da miedo, otras, hacemos una fiesta.

Estaba buscando este momento hace tiempo, ahora que lo he conseguido, siento el dulzor del logro en mis labios,
y esta novedad, me gusta.

Me gusta llegar a casa, sin más esperas que mi sillón, y mi PC (por fin tengo Internet!) Y ahora, que todo esto me descubre cosas, empiezo a comprender.

Y es que el ser humano no sabe visionar algunas cosas plenamente, hasta que las vive. Porque vivirlo es comprenderlo.

La vida crece a mi lado, y me deja romper lazos con el pasado que ahora entiendo innecesarios, carga pesada y fábula de ojos cerrados.

Hoy, mi visión, desde fuera del pasado, pero desde dentro de mi misma, me muestra una nueva realidad.

Y todo esto, aleja de mi algunos miedos.
Me estrena mientras lo estreno.
Nos estrenamos, y nos gustamos.
Quizá logremos conquistarnos.

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Cómo llenarte, soledad

Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma…

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en ti, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.

Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y erguido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.

Luís Cernuda

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