Metro MD. Date: 11.08.09; 15:07 hrs.

August 13, 2009

Escribo en el reverso de una fotocopia del DNI, mientras escucho el beso de metal con metal friccionando camino, fusionándose con el silbido del viento que nos canturrea por la ventana.

metro

Leo “Guía azul, el mundo a tu aire PERÚ” inmersa en la lectura de un país, pueblos y cultura, imagino a las personas que lo habitaron, que lo habitan.

De pronto, un estornudo me devuelve a la realidad cotidiana, ah! Era el miedo, se ha comprado un nuevo cuchillo, puedo leer “gripe A” inscrito en su puñal. Sin mucho interés en mi acompañante mocoso vuelvo al libro, pero un pensamiento consigue recogerme de mi abstracción y me trae a la realidad. Levanto levemente los ojos y os veo… también me veo. Entonces, comprendo cuál es la verdadera enfermedad.

El problema, por supuesto, no era el estornudo, de pronto aquel miedo con puñal tallado que parecía grande corretea cual hormiga comida en boca… quizá vuelva, pero por ahora se encuentra ridículo.

Comprendo que el problema, la enfermedad es otra. Pero esta no se ha puesto el traje de luces. Esta se esconde sigilosamente entre tus pliegues. Nos usa a su antojo (a veces) cuando pensamos tener el control.

Pero hoy, al levantar la mirada he visto esconderse una de sus patas y de pronto he comprendido quién era. La enfermedad que nos “mata” tiene síntomas aterradores: Desidia, aburrimiento, sueño, desgana… Esta apaga el brillo de nuestros ojos para usarlos como simples lentes que muestran una película muy similar a la de ayer, anteayer, similar a la de demasiado a menudo y… Rutinas: “ahora miro al frente, ojeo un libro, después miro el techo del vagón, me fijo en la sutileza de las letras del teclado conjurando palabras, una vuelta a los mismos informes de estructuras configuradas, ahora números, después otra cosa…” Pasando por la vida (esta vida, única) con los ojos olvidados y los lentes puestos seguimos la rutina. A veces, tenemos un día de gracia y todo cambia.

Pensando en esto entiendo lo peligroso de esta enfermedad, no usar cada día para desenredar esta maraña de minutos de vida y darles nombres: Paisajes, culturas, fulanitos y menganitos, colores, países, tristezas, risas (de estas muchas, por favor), bailes, detalles, figuras, meditaciones…. Usar la vida PLENAMENTE. Siempre buscando una emoción “fuerte” como morfina a nuestra adormilada alma que acalle esta desidia y plagio de plagios de vida…

Escucho por el megáfono mi estación, voy en la escalera mecánica (que facilidad ir así por la vida! sin pensar, la vida te lleva… dormido!)… otra vez metal con metal en continuo beso de fricciones acompasando sus vidas paralelas… pero está vez se fusionan con tacones y no viento.. fiuuu..

Un chándal, vaqueros, bolsos, plagios de mí o… de ti. Pequeñas y enormes personas civilizadas en una sociedad con sentido. Pero… ¿qué pasa con tu vida? Sumemos sentido al sentido… o nos ganará la enfermedad de patas veloces y estornudos, esta vez estornudos por los ojos, por las manos y los poros que anhelan oxigeno.

Otro vagón, miro de nuevo buscando más información… y sin embargo, al veros de nuevo veo algo más, esa implacable curiosidad que aún nos queda.

Quizá, si nos quitamos las lentes y el olvido, entonces veamos lo que somos. Somos nuevos, somos seres y es nuestra oportunidad.

¡la vida espera!

Salud mental, la clave apropiada.

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